Descubierta una mina de oro romana en Galicia


Zona de Foz donde se ha localizado la mina

Las jornadas micológicas dan a veces frutos inesperados. Sobre todo cuando el amante de las setas sabe leer los mensajes ocultos bajo los montones de piedras y las formas onduladas del terreno, que no acostumbran ser caprichosas. En A Mariña coincide que hay varios de estos aficionados al níscalo y el cantarelo que además son capaces de emocionarse ante un petroglifo, una mámoa o lo que podría parecer el parapeto de un castro.
La última vez, en Foz, cesta de mimbre en mano, lo que creyeron toparse dos de estos vecinos de la comarca lucense fue precisamente eso, un parapeto y el consiguiente foso. Pero pasó que después de este foso se levantaba otro parapeto, seguido nuevamente de un foso, y de otro parapeto y otro foso. Parecía una sucesión eterna. La fortificación semejaba excesiva, imposible, y entonces Manuel Miranda, que era precisamente uno de los dos colectores de setas, se llevó la duda a casa tras la excursión. Y no se le ocurrió mejor cosa, a quien también ejerce de portavoz del colectivo Mariñapatrimonio, que empezar a despejar su intriga repasando la toponimia de la zona.
Rego Grande, Pozo Mouro, Quebradoiro, Cal, Furada, Piego, Meixador, por la banda de Foz. Lagoa, Covas y Carral, ya al otro lado del límite municipal, en el ayuntamiento de Barreiros. “Nos dimos cuenta de que muchas de estas palabras hacían referencia al agua, a las conducciones, a los pozos, y que eso tenía que indicar algo”, explica Miranda. “Cal es canal; Piego es piélago, que en castellano tiene también la acepción de estanque; Meixador es, según algunos estudiosos de la toponimia, un lugar por donde se vierte agua; Carral es, entre otras cosas, un lugar con surcos que recuerdan el rastro de las ruedas de los carros”.
Los miembros de Mariñapatrimonio, un grupo que en el último lustro ha informado a la Xunta de numerosos hallazgos arqueológicos que nadie antes había identificado, comprobaron que aquella extraña estructura de fosos y parapetos encontrada en el lugar de A Espiñeira (Foz) tenía su continuidad en la vecina zona de As Covas, al borde de la ría, en Barreiros. Y descubrieron otros signos, como unos montículos de cantos rodados que bien podían ser murias, las escombreras que dejaban a su paso los romanos después de explotar una mina. Las fotos aéreas que consultaron en Internet no ayudaban mucho. La zona está repoblada con pinos y eucaliptos que apenas dejan ver el suelo desde el cielo. Hasta que, buscando con paciencia, se toparon con imágenes en blanco y negro, del año 56. Ahí la vegetación todavía no había crecido, y el terreno aparecía dibujado de surcos que desembocaban en otros canales más grandes, ladera abajo.
Imagen área del año 56 que sirvió de pista para identificar la mina
Por entonces, y ya con la sospecha de que aquello se trataba de una mina, habían telefoneado al arqueólogo Santiago Ferrer, uno de los mayores expertos gallegos en yacimientos romanos, que dirige en Bande la excavación del campamento militar de Aquis Querquennis siempre que lo permite el nivel de las aguas (las ruinas duermen buena parte del año sumergidas en el embalse de As Conchas). Según Miranda, cuando le enviaron la vieja foto aérea, la respuesta de Ferrer fue rotunda. No cabía duda de que se trataba de una mina de oro romana, con canales, balsas y depósitos para el lavado y la decantación del mineral. Nadie antes había sospechado que en A Mariña se hubiese extraído oro. Es la primera mina que aparece, y según Mariñapatrimonio, a juzgar por las estampas aéreas, podría alcanzar unas dimensiones enormes: 150 hectáreas de terreno repartidas entre Foz (50 hectáreas) y Barreiros (unas 100). Efectivamente, si así fuese, se trataría del aurífero romano más grande de Galicia, y el único conocido que lavaría el metal precioso no en dirección a un río, sino a una ría.
Pero el arqueólogo, que visitó el lugar con miembros de Mariñapatrimonio y el alcalde de Foz, es cauteloso. Según él, lo que de momento se puede decir de este yacimiento es que se encuentra en buen estado de conservación y que es “novedoso”, porque “nadie imaginaba que pudiera existir”. Miranda añade que esta mina, “una obra de ingeniería bestial”, podría explicar la abundancia de castros en la zona. Alrededor hay registrados 20 asentamientos que pudieron haber surgido para alimentar de mano de obra el filón. Se supone que los técnicos que dirigieron la construcción del complejo sistema de canales y compuertas eran ingenieros de la Legio VII Gemina, es decir, de León. La mina era propiedad de Roma, y los pobladores castrexos pagaban los impuestos al Imperio con su trabajo y las pepitas de oro que con él obtenían.
La actividad pudo llegar a extenderse, como en el resto de las minas romanas, del siglo I al III. “Entonces, todas se abandonaron”, ilustra Santiago Ferrer. “Se cree que en algún momento se dio una fluctuación en el precio del mineral. Bajó mucho y ya no interesaba... No, no fue porque se acabase el oro. El oro todavía sigue estando”.

Guerra hispano-estadounidense - La Generación del 98

El Desastre de Annual. Julio de 1921


Monte Arruit, repleto de cadáveres españoles

Annual, Marruecos, julio de 1921. Probablemente, la mayor catástrofe de la historia del Ejército español. Más de diez mil españoles quedaron muertos y despanzurrados en los campos del Riftras ser el Ejército del General Silvestre desarbolado por las harcas indígenas lideradas por el caudillo Abd El-Krim. Soldados y oficiales españoles se desbandaron, matándose entre sí en muchos casos para hacerse con un transporte con el que huir a Melilla. La mayoría cayeron en el intento. Los que quedaron heridos en el campo fuero hechos prisioneros o torturados hasta la muerte por las tribus rifeñas.
Escritores como Ramón J. Sender, testigo del denominado «desastre» contaron cómo las mujeres indígenas seguían a la retaguardia mora torturando y rematando a los españoles heridos. A muchos les arrancaron las muelas aún vivos para hacerse con el oro de fundas y empastes. A otros los abrieron en canal a golpe de gumía. Hoy pocos lo recuerdan, pero el episodio conmocionó a la sociedad de la época, que de mala gana mandaba a sus hijos a luchar a África. Hacer la «mili» allí era acudir a una guerra colonial, en una tierra árida y hostil que el periodista Manuel Leguineche ha descrito como de «de pita y esparto». La matanza fue tal que muchos historiadores la identifican como uno de los factores para explicar el fin del modelo de la Restauración. La rabia nacional cuando fueron conociéndose los detalles de la ignominiosa derrota socavó la legitimidad de aquel régimen.
La semilla de la tragedia se había sembrado durante la primera mitad del año. El comandante general de Melilla, Manuel Fernández Silvestre, un militar audaz y afectuoso con la tropa, avanza por el territorio rifeño. Pretende llegar a Alhucemas y dominar la zona española del protectorado marroquí siguiendo una política de mano dura con las tribus locales. Pero algo no va bien. Se cubre de manera muy endeble un frente muy extenso y complejo. Silvestre, testarudo y temerario, decide, pese a las advertencias, continuar el avance. A espaldas de su superior, el general Dámaso Berenguer, alto comisario de España en Marruecosprosigue el insensato despliegue de unos efectivos mal equipados, dispuestos y dirigidos.

En alpargatas

Calzados con unas rudimentarias abarcas, inadecuadas para moverse por aquel accidentado terreno, equipados con unos fusiles obsoletos y defectuosos, y mandados por unos oficiales más pendientes de encadenar permisos que de la guerra que estaban librando, los soldados españoles combaten la sed y la tensión en blocaos situados a pleno sol acechados por los guerreros nativos que desde los cerros colindantes contemplan la absurda operación hispana esperando su momento.
Ya en el mes de junio llega un primer aviso. Siguiendo órdenes de Silvestre, el comandante Villar avanza con cerca de 1.500 hombres hasta el mogote de Abarrán e instala allí un parapeto que quedará con una dotación de 26 artilleros y unos 250 soldados, 200 de ellos indígenas. En cuanto la columna de Villar, se retira del inhóspito paraje, las huestes de Abd El-Krim comienzan a tirotear la posición. Los españoles se afanan en contener a sus supuestos aliados indígenas, que se han pasado al enemigo, y en defenderse a cañonazos del ataque. La munición dura cuatro horas. Después los defensores son avasallados y pasados a cuchillo.
Es el anticipo de la masacre inminente. El siete de junio, las fuerzas del comandante Julio Benítez toman la posición de Igueriben. Por esas fechas, según relata el historiador Juan Pando Despierto, Berenguer informa al Gobierno de que «nada ofrece el Rif que pueda ocasionar la menor alarma ni inquietud». Los hechos demuestran pronto lo equivocado que está. El 17 de julio, Abd El-Krim lanza una sangrienta emboscada sobre el convoy de abastecimiento de la posición de Igueriben. A partir de ese momento, Benítez y los suyos quedan cercados. Sufrirán cuatro días de asedio, sin agua, y con el parapeto rodeado de cadáveres. «Los oficiales de Igueriben mueren, pero no se rinden», escribirá Benítez a unos jefes que no logran hacerle llegar auxilio. Silvestre asiste desesperado a la sangría que supone cada intento de romper el cerco.

Silvestre sale «con todo»

Encolerizado, harto de pedir en vano refuerzos a Berenguer, Silvestre le comunica el día 20 que la «humanidad y la dignidad» exigen auxiliar a Benítez e informa de que con tal propósito sale de Melilla «con todo». «Con todo» quiere decir que la plaza queda totalmente desguarnecida. Los habitantes de la ciudad verán partir casi todas las fuerzas que la custodiaban. Solo regresarán unos pocos errabundos, desechos y relatando entre delirios las atrocidades que están teniendo lugar extramuros de la ciudad. Los melillenses, que temen un inminente asalto rifeño, quedarán sumidos en un pánico que solo la llegada de los primeros efectivos de la Legión enviados desde la Península aplacará.
Tras la caída de Igueriben, en la que perecen Benítez y casi todos sus hombres, un Silvestre cada vez más desquiciado decide evacuar el campamento de Annual. En una retirada caótica y hostigada por un intenso fuego enemigo, oficiales y soldados huyen, algunos incluso se acuchillan entre sí por hacerse con un puesto en alguno de los camiones que a toda velocidad corren a Melilla. Los españoles se agolpan despavoridos por un terreno sobre el que no dejan de llover balas. Huyen y chillan, pero salvo ejemplares excepciones, no se defienden.
La mayoría murieron. También Silvestre, del que no se supo más. Aunque circularon diferentes versiones, lo más probable es que ante la debacle optara por pegarse un tiro. En Madrid, el Gobierno y el Rey Alfonso XIII suspenden sus vacaciones y se decreta el envío urgente de refuerzos a Melilla. Pero es tarde. La escabechina y el oprobio son ya irremediables.

Semana Trágica de Barcelona, cien años de una rebelión a sangre y fuego



Barcelona en llamas, durante la Semana Trágica de julio de 1909. | Á. Vivas
Barcelona en llamas, durante la Semana Trágica de julio de 1909. | Á. Vivas
26 de julio de 1909. Los trabajadores han convocado huelga general en Barcelona. Nada hace presagiar a primera hora de este lunes reivindicativo que una semana trágica acababa de comenzar. Sin embargo, al final de ese mismo día, concretamente a las 23.30 horas, un grupo de hombres y mujeres asalta e incendia el Patronato Obrero de San José en el Poblenou. Fue el primero de los 80 edificios religiosos-entre iglesias parroquiales, escuelas e instituciones benéficas- que aquellos días ardieron como una tea en la ciudad condal.
Se desató entonces una carrera de sangre y fuego que acabó también con la vida de 104 civiles, tres religiosos y unos cuantos (entre cuatro y ocho) militares y policías. La rebelión se sofocó y la amenaza que supuso para el orden establecido dio paso a una implacable maquinaria represiva, que recayó principalmente en el movimiento obrero.
No había sitio en las prisiones para albergar a los 3.000 detenidos, de los que más de 1.700 fueron procesados y 17 condenados a muerte. Fueron ejecutadas cinco personas, entre ellas Francesc Ferrer i Guàrdia al ser considerado arbitrariamente el principal responsable de la revuelta. Sin embargo, su muerte desencadenó una importante campaña de condenas internacionales que acabaría con el gobierno de Maura.
En vísperas del centenario de aquella revuelta que pasó a la Historia como Semana Trágica (Sangrienta, Triste, de Luto, Roja o Gloriosa para otros), se suceden las conferencias sobre el tema y varios libros coinciden en las librerías para hacer balance de aquel suceso. Así,Dolors Marín hace un retrato minucioso de los acontecimientos en 'La Semana Trágica' (La Esfera de los Libros); Francisco Bergasa se detiene en el fusilamiento del director de la Escuela Moderna en '¿Quién mató a Ferrer i Guardia?' (Aguilar) y Antoni Dalmau elabora una crónica que trata de explicar las causas, el desarrollo y el desenlace de aquellas jornadas en 'Siete días de furia' (Destino).
Además, Andreu Martín recorre los sucesos de aquel momento en Cataluña en la novela 'Barcelona trágica' (Ediciones B) y lo hace tomando como referencia a una familia de la alta burguesía barcelonesa, los Estrada, que reorganizan su negocio mientras en la calle se libra una auténtica guerra. En la misma editorial, se reedita también 'La Semana Trágica', un ensayo que Connelly Ullman publicó por primera vez en 1968 y que está considerado como uno de los trabajos más rigurosos de aquel acontecimiento histórico.

Ricos frente a pobres

Dolors Marín, doctora en Historia Contemporánea por la Universidad de Barcelona, trata de entender el porqué de aquellos sucesos: "En las calles se enfrentaron dos formas diferentes de entender la vida, la sociedad, el trabajo y hasta la guerra. De una parte, la burguesía, respaldada por la Iglesia católica y la monarquía borbónica, que apostaban por la industrialización; y de otra, las clases medias y los sectores más populares, organizados a partir de los pasos de la Internacional y de las asociaciones obreras, que buscan el camino del conocimiento".
La revuelta obrera de 1909, puntualiza Dolors Marín, no se centró únicamente en Barcelona, sino que en varias poblaciones cercanas se cortaron las vías férreas para impedir el paso de refuerzos policiales. ¿Por qué aquellos sucesos tuvieron tan escasa repercusión en el resto de España?, se pregunta. La respuesta está, a su juicio, en la desinformación, que "hizo creer que en Cataluña se había declarado una revuelta separatista, lo que evitó movimientos solidarios".
Dolors Marín, que dedica su libro a "los últimos maestros que en 1939 marcharon al exilio, se ocultaron o terminaron siendo fusilados", reserva una buena parte de su estudio a los hombres y mujeres que a principios de siglo, y desde las escuelas, contribuyeron a sacar a generaciones de españoles de la ignorancia, "la peor de las pobrezas". Y lo hace, no sólo para rescatar la innovadora labor de la Escuela Moderna, a cuyo frente estaba Ferrer i Guardia, sino porque considera que, para entender los hechos, hay que ahondar en la compleja historia social de Cataluña.
Desde luego, el caldo de cultivo de una Barcelona rica frente a una Barcelona pobre estaba servido: las jornadas de trabajo superaban las 12 ó 13 horas, no existía el descanso dominical, no había cobertura sanitaria... La Barcelona rica era la propietaria de las fábricas textiles y metalúrgicas, la que tiene todos los privilegios, la que controla la cultura y la enseñanza. La Barcelona pobre es la que trabaja y la que tiene que nutrir las fuerzas expedicionarias españolas con destino a la guerra del Rif, porque sólo se libraban los que podían pagar un canon de 6.000 reales (unos 1.500 euros de la época).

'Siete días de furia'

El escritor y profesor Antoni Dalmau, en su libro 'Siete días de furia', sitúa también el origen de la Semana Trágica en el impopular envío de tropas al conflicto bélico que explotó en Marruecos, dentro del entonces Protectorado español. 'Todo empieza con una revuelta popular espontánea. Las denominadas damas blancas, cuyos hijos no iban a la guerra, acuden a la despedida de los primeros reservistas catalanes, el 18 de julio de 1909, para animarles y hacerles entrega de escapularios, lo cual provoca la indignación de la población", afirma.
El sindicato Solidaritat Obrera organiza una huelga general para el lunes 26 de julio y, aunque ese día las manifestaciones fueron más o menos pacíficas, al día siguiente se tuvo noticia de la emboscada del Barranco del Lobo. Los reservistas que habían salido ocho días antes de Barcelona habían sufrido una matanza considerable junto al famoso monte Gurugú. Así que la movilización obrera se radicalizó y las calles del centro de Barcelona se convirtieron en un verdadero campo de batalla.Se queman los edificios religiosos, se profanan las tumbas de los conventos y las manifestaciones anticlericales se multiplican, si bien la revuelta carecía de líderes ni objetivos.
La represión fue implacable. A los miles de detenidos, centenares de procesados y cinco ajusticiados, se sumó la clausura fulminante de partidos, sindicatos y escuelas laicas. Pero la ejecución de Ferrer i Guardia fue un error no sólo jurídico sino político que el Gobierno Maura pagó caro. Lo convirtió en el último mártir de la Historia y los ecos de repulsa por su ejecución resonaron en medio mundo.

Conflictividad en la España contemporánea: algunos magnicidios y atentados


  Lee el siguiente artículo:


Con toda esta información, tenéis que diseñar una investigación judicial para esclarecer los hechos. Para ello:

1. Debéis elaborar una serie de preguntas (AQUÍ TENÉIS UN EJEMPLO) que le haríais a uno de los criminales relacionados con los atentados anteriores, así como las supuestas respuestas que ellos habrían dado (incluido los que murieron en el momento, caso de José Pardiñas).

2. Tenéis que describir el contexto político y socioeconómico en el que tuvo lugar el atentado analizado.


Se trata pues, de analizar el convulso contexto político de la Restauración

Los 'affaires' que decidieron el rumbo de España


LIBROS | 'El sexo y los políticos'

Los 'affaires' que decidieron el rumbo de España

Boda de Isabel II y Francisco de Asís. | [MÁS IMÁGENES]
Boda de Isabel II y Francisco de Asís. | [MÁS IMÁGENES]
Fernando Bruquetas de Castro se cuela en el 'backstage' de la Historia de España. Allí, lejos de los focos y bajo el cobijo de las sombras se han sellado toda suerte de pactos con besos y caricias. El sexo ha sido durante siglos la moneda de cambio con las que se han formalizado muchas alianzas estratégicas en las altas esferas como lo refleja el historiador en su libro 'El sexo y los políticos'.
Su explícito y escueto título puede inducir a varios errores. El primero de ellos sería pensar que se trata de una morbosa gacetilla en un tono cercano al de un 'Sálvame' cualquiera y el segundo asumir que su contenido se limita a relatar los comportamientos sexuales de una casta en horas bajas. En realidad, la obra de Bruquetas, es un tratado histórico en el que las relaciones personales sirven de pretexto para explicar el desarrollo de determinados acontecimientos históricos desde una perspectiva más cercana a la que ofrecen los libros de texto.

La debilidad

"En la actualidad, el Rey puede hacer de su capa un sayo, pero la vida personal de sus predecesores condicionaba la vida política del país. Esto se ve muy claro con Isabel II, cuyos amantes en seguida se ponían de moda y cobraban relevancia política", explica el historiador. La reina contrajo matrimonio con Francisco de Asís en 1846, pero tal como recoge Bruquetas en su libro éste sentía poco o ningún interés por las mujeres.Isabel II, lejos de renunciar a satisfacer sus apetencias sexuales, fue coleccionado amantes por los que se dejaba asesorar y a los que encumbraba. Entre ellos destacan figuras como el general Serrano, que acabaría convirtiéndose en regidor del reino, y el marqués de Bedmar, que animó a la reina a deshacerse de Narváez, que entonces llevaba las riendas de la nación.
El discreto Emilio Castelar
El discreto Emilio Castelar
Su hijo Alfonso XII -después de que su verdadero amor falleciera- y su nieto Alfonso XIII también se entregaron con ansía a la pasión fortuita. Parecería que en el caso de la monarquía se cumpliera aquello de 'de aquellos polvos, estos lodos'. "El comportamiento lascivo está en los genes. Como todos saben, en las monarquías hay mucha endogamia y es lógico que un monarca se parezca a otro anterior", explica el historiador.
Otro personaje clave en la historia de España, Emilio Castelar, presidente de la I República, que fue más discreto que los anteriores con sus corredurías, tanto entre los periodistas de la época se le conocía como la 'doña Inés del Tenorio'. Nunca se conoció la identidad de sus amantes -hombres, presuntamente-, pero se ausentaba a menudo de sus obligaciones en el Congreso o en el Senado para entregarse al placer.
Bruquetas nadó durante dos años en un mar de información para poder elaborar con exactitud y fidelidad estos peculiares perfiles históricos. "Consulté la prensa de la época, recortes, libros... y cuando ya lo había leído todo indagué en Internet en busca de cualquier historia nueva".

'Paca, la culona'

El resultado de semejante investigación es un libro de historia escrito en un lenguaje accesible y plagado de anécdotas como la que se refiere a la afición de la familia de Franco por el lacón. Resulta que su esposa no compartía sus gustos y entendiendo el Caudillo que el de Carmen Polo era un paladar más fino que el suyo, acabó por desentender del lacón y de su propia familia cuyo origen humilde no encajaba con su noble destino.
Precisamente, una de las cosas que más sorprendió al catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria se refiere al Caudillo. "Me sorprendió mucho descubrir que alguien como Queipo de Llano -teniente general clave en el Guerra Civil- pudiera referirse a Franco como 'Paca, la culona'".
Si en la mayoría de las historias recopiladas por Buquetas se resalta cómo los mandatarios acaban sucumbiendo a sus pasiones, el apartado dedicado al dictador se define por la ausencia de las mismas. Al parecer, Franco no sentía demasiado interés por el sexo. "Un hombre que dormía con la mano de Santa Teresa a su lado, ni tenía ni podía tener pasión. Era un hombre frío y distante que se sentía un poco mesiánico".
Felipe González en los años 80, rodeado por carteles con propaganda del PSOE.
Felipe González, cuando aspiraba a la presidencia. | Germán Gallego
Nada que ver con los encargados de reestablecer el estado democrático a su muerte. "A partir de la Transición, 'el cuerno' estuvo mejor visto. En el apartado dedicado a los políticos de la Transición hay una especial mención a Felipe González y Alfonso Guerra, 'el gitano' y 'el canijo'. Bruquetas cuenta que en aquellos primeros años de la democracia se instauró en el parlamento "un todo vale" como respuesta a la represión vivida.
"Alfonso Guerra tenía mujer y conocidas amantes, pero esto nunca se utilizó en su contra porque contaba con la complicidad de los periodistas", mantiene el autor. "Los cuernos institucionales comenzaron a entenderse e incluso a verse bien en ciertos sectores del poder".
Aunque concentrada en las últimas páginas del libro, también hay lugar para la historia reciente. Bruquetas se refiere al programa 'Salvados' de La Sexta, en el que Peces-Barba aseguraba que el Rey Juan Carlos le pidió que intercediera ante su hijo para que abandonase a Eva Sannum. "Me extraño muchísimo que compartiera eso, no era propio de él".
Sin embargo, Bruquetas prefiere no ahondar más en los (posibles) devaneos amorosos de la actual familia real. "El príncipe no ha tenido todavía un papel relevante en la política del país. Adentrarse en su vida sentimiental sería más propio para un reportaje del '¡Hola!' que para un libro con referencias históricas".

Hallado el mayor navío de la Armada Invencible en Ferrol aunque saqueado



Olvidado en el tiempo, el mayor navío de la Armada Invencible no estaba tan lejos. Un equipo de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela, con la colaboración de la Unidad de Buceo de la Armada y la empresa de arqueología Argos, han encontrado en Ferrol los restos'La Ragazzona'.
Los trabajos de búsqueda se extendieron entre el lunes día 4 y el pasado viernes y han permitido obtener "resultados satisfactorios", según informaron los investigadores a través de un comunicado.
Los restos arqueológicos, que ocupan un área de unos 900 metros cuadrados, son principalmente "concreciones metálicas de diverso tipo". De ellas, "una gran mayoría" podrían ser piezas de artillería "antiguas", anteriores al siglo XVIII. Lo que no han localizado son restos cerámicos o de madera, con lo que interpretan que el pecio pudo haber sido expoliado.
Muy dañado tras la batalla, acabó encallando en la ría de Ferrol
Esta hipótesis, a su entender, se refuerza con la existencia de"fracturas" "roturas" en otras piezas, que atribuyen al "golpeo intencionado" para "ver lo que contenía en su interior".
Si bien a partir de ahora, los investigadores de la USC analizarán los datos recabados para una datación más exacta de los restos y su identificación positiva como pertenecientes a la capitana de la Escuadra Levantisca, ya se incluirán en la Carta arqueológica subacuática de Galicia. De este modo, será objetivo de "vigilancia y protección" por parte de la Armada.
[foto de la noticia]
La 'Ragazzona' era un mercante de la República Veneciana y que fue "contratado en régimen de alquiler" por España bajo el reinado de Felipe II para formar parte de la Armada Invencible y desarrollar las maniobras técnicas bajo el mando del capitán Martín de Bertendona, al frente de la Escuadra de Levante.
Tenía unos 36 metros de eslora por 12 de manga, portaba 30 cañones y contaba con una dotación de 300 personas, y ejerció como embarcación capitana de la Armada Invencible en su intento de derrotar a Inglaterra.

Un temporal le dio la puntilla

Fue designado como nave principal de la flota de Levante y combatió en la zona del Canal de la Mancha, en el intento del reinado de Felipe II dedestronar a Isabel I de Inglaterra. Tras la derrota tuvo que rodear Inglaterra e Irlanda y consiguió finalmente llegar a la ría de Muros (A Coruña), de donde partió hacia el puerto coruñés para ser reparado.
El navío estaba gravemente dañado e incluso tuvo dificultades para llegar a la ría A Coruña, por lo que fondeó en su entrada "muy maltrecho", sin arboladura y con anclas de emergencia.
La misma noche, debido al temporal de mar, se quebraron los anclajes y tras navegar a la deriva acabó encallando en la ría de Ferrol. Ante los intentos fallidos por liberar la nave, se le retiraron las principales piezas de artillería, y el barco se acabó hundiendo el 8 de diciembre de 1588.
Pese a estos datos, ofrecidos por el director del proyecto de búsqueda, David Fernández Abella, el hundimiento de la 'Ragazzona' está escasamente documentado. El hallazgo de unos primeros restos, que podrían corresponderse con el buque, fue realizado por un submarinista aficionado en torno al año 1990.

Historia del Tren en España
































Economía del siglo XIX, excelente presentación de Daniel Gómez

El Marqués de Salamanca y la construcción del ferrocarril

VÍDEO PARA REPASAR EL TEMA 12. Las transformaciones económicas y sociales del siglo XIX



1.- Las desamortizaciones y la agricultura. (00:07 - 05:31)
2.- La industrialización y los transportes. (05:31 - 19:45)
3.- Los cambios sociales y demográficos. (19:45 - 42:00)
4.- Los inicios del movimiento obrero. (42:00 - 55:44)

Los procesos desamortizadores. Mendizábal y Madoz




Exposición de motivos del Decreto desamortizador de Mendizábal

Vender la masa de bienes que han venido a ser propiedad del Estado, no es tan sólo cumplir una promesa solemne y dar una garantía positiva a la deuda nacional por medio de una amortización exactamente igual al producto de las rentas, es abrir una fuente abundantísima de felicidad pública; vivificar una riqueza muerta; desobstruir los canales de la industria y de la circulación; apegar al país por el amor natural y vehemente a todo lo propio; enganchar la patria, crear nuevos y fuertes vínculos que liguen a ella; es en fin identificar con el trono excelso de ISABEL II, símbolo de orden y de la libertad.
No es, Señora, ni una fría especulación mercantil, ni una mera operación de crédito, por más que éste sea la palanca que mueve y equilibra en nuestros días las naciones de Europa: es un elemento de animación, de vida y de ventura para la España: Es, si puedo explicarme así, el complemento de su resurrección política.

El decreto que voy a tener la honra de someter a la augusta aprobación de V.M. sobre la venta de esos bienes adquiridos ya para la nación, así como en su resultado material, ha de producir el beneficio de minorar la fuerte suma de la deuda pública, es menester que en su tendencia, en su objeto y aún en los medios por donde se aspire a aquel resultado, se enlace, se encadene, se funde en la alta idea de crear una copiosa familia de propietarios, cuyos goces y cuya existencia se apoya principalmente en el triunfo completo de nuestras actuales instituciones. 

Gaceta de Madrid21 de febrero de 1836. Reproducido en A. FERNÁNDEZ y otros, Documentos de Historia Contemporánea de España, Madrid, Actas, 1996, pp. 120-125. 



La enseñanza no puede dejarse entregada a la codicia de los especuladores...


En efecto, recogemos palabras textuales del Plan Pidal (llamado así por su impulsor, D. Pedro José Pidal, Ministro de la Gobernación), que supuso la asunción de la función docente por parte del Estado. En tiempos en los que corren, no deja de llamar la atención que políticos decimonónicos de corte moderado defendieran frases como 


"La enseñanza de la juventud no es una mercancía que pueda dejarse entregada a la codicia de los especuladores, ni debe equipararse a las demás industrias en que domine sólo el interés privado"


Para reflexionar...



Viva España con honra (1851-1871) - Memoria de España